viernes, 13 de noviembre de 2015

El nuevo facilitador en Educación a Distancia

Hacer el ejercicio de imaginar el traslado directo de un facilitador de espacios presenciales de aprendizaje como facilitador en un entorno virtual, considerando que éste sólo requiere realizar pequeñas modificaciones en sus acciones pedagógicas y que el mayor peso recae en adaptarse al uso de las TICs para la enseñanza, es encontrarse, por un lado con la ya acostumbrada concepción pedagógica positivada donde se deshumaniza al alumno colocándolo en una postura de objeto receptor, y por el otro lado es asumir una postura tecnocentrista que nos aleja de un modelo integrador en la enseñanza-aprendizaje en donde se pretenda centrarse en los usuarios y sus interrelaciones (Dorado y Rodríguez, 2004) más que en la tecnología.



 Asimismo, el facilitador del modelo de Educación a distancia tradicional, Educación por correspondencia, conocido años atrás, aparece centrado en los materiales, en relación asimétrica con los estudiantes y con un mínimo de interacción con éste, por lo que, al imaginar llevar a este docente (facilitador) al ambiente virtual la respuesta es similar a la imagen con el facilitador del espacio presencial.



Un nuevo facilitador

En este sentido, el facilitador a distancia de la actualidad parece requerir, mucho más y de manera diferente, competencias, características, rasgos que el docente (facilitador) tradicional, tanto del ámbito presencial como a distancia, no posee o al menos poseen en una dimensión diferente. 

Qué puede hacer la diferencia en este facilitador?

Entre el control del aula y la frialdad del correo

Cuando nos desligamos de la presencia controladora del docente en el aula tradicional y la frialdad del material enviado por correo, debería emerger un facilitador capaz de danzar con la tecnología cada día cambiante, la interacción permanente de las personas en red y el fluir de información de todas partes, y no sólo eso, sino poder acompañar en esa danza a un grupo de personas que parten de la confianza en su experiencia y mirada.

Pues si, toda relación facilitador y estudiante parte de una confianza previamente conferida con base en la autoridad de haber sido asignado como su guía durante un curso. Esa confianza se fortalecerá o mermará, por tanto no podemos desestimar toda la emocionalidad, "humanidad" en esta relación aunque se de frente a un computador.



Educación a distancia: una experiencia de aprendizaje social-virtual

La nueva mirada del facilitador a distancia debe ir hacia la comunidad virtual bajo la consciencia de la dimensión social, cultural y psico-emocional inmersa de manera peculiar en la educación a distancia. Cuando se entiende que existe un fenómeno social idiosincrático en esta modalidad educativa, el facilitador se abre al aprendizaje colectivo y a su labor como co-participe en toda la experiencia y sus dimensiones (emocional, social, cultural). 

Y será entonces, ese comportamiento, esa forma de generar una experiencia de aprendizaje colectiva, innovadora y activamente cambiante, lo que impactará en mayor medida en el aprendizaje. Para ello el facilitador requeriría trabajar sus propias competencias, ya no técnicas pues se sabe preparado para el contenido a manejar, sino personales pues será la forma de la interacción la que dará nuevos resultados.



El nuevo facilitador está abierto a su aprendizaje y responsabilidad personal

En este sentido, Echeverría (2009) resalta:

Una enseñanza que no produce aprendizaje no es enseñanza, por mucho que ejecute un sinnúmero de acciones pedagógicas. Correspondientemente, mientras mayor y más alta sea la calidad del aprendizaje que genera, mejor será la enseñanza. La enseñanza requiere ser evaluada por su resultado y el único resultado que es pertinente evaluar es el aprendizaje de los alumnos (p.129).

Es decir que el aprendizaje valida la enseñanza, serán entonces los resultados obtenidos por el facilitador en su grupo de participantes lo que le permitirá evaluar sus propias acciones pedagógicas, pero por sobre todo, su propio trabajo consigo mismo.

Referencias:

Dorado, C. y Rodriguez, D. (2004). Un Enfoque Metodológico de Entorno Virtual de aprendizaje centrado en los usuarios. IV Congreso Internacional Virtual de Educación. CiberEduca.com.


Echeverría, R. (2009). Escritos sobre aprendizaje. Chile: JC Sáez editor.

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